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Mirada Institucional
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UNA MIRADA A LA EXTENSIÓN INSTITUCIONAL
La incorporación de la extensión como una función sustantiva de las Instituciones de Educación Superior, responde a un proceso histórico particularmente relevante en Latinoamérica, aunque también visible en otros lugares del mundo, encaminado a lograr una mayor democratización de las oportunidades educativas y de los beneficios del conocimiento científico, tecnológico, técnico y/o artístico en los diversos sectores sociales. En Colombia, las prácticas de extensión empiezan a ser registradas en las universidades públicas desde comienzos del siglo XX, cobran reconocimiento jurídico en la ley 80/1980 y posteriormente en la Ley 115 de 1994 (Ley General de Educación) y la ley 30 de 1992. En la última década la extensión aparece reiteradamente en los diversos decretos, leyes e incluso pronunciamientos de la Corte Constitucional relacionados con la educación Superior.
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En Latinoamérica y algunos países de Europa, la función de extensión ha sido objeto de un proceso sistemático de discusión que paulatinamente ha contribuido a fijarle un significado y un sentido específico respecto al quehacer académico y a la dinámica institucional y una valoración de su papel como función académica sustantiva. En los últimos años en el país se ha venido consolidando los procesos de discusión y reflexión en torno a la extensión Institucional.
Identificados estos avances, se ha consolidado progresivamente un enfoque sobre la extensión, que reconoce su naturaleza y sentido académico, concibiéndola como una función sustantiva de la Institución que, independientemente que genere o no recursos, tiene como propósito el desarrollo de procesos continuos de interacción e integración con los agentes sociales y comunitarios . Dicha concepción busca superar progresivamente la convencional distinción de la extensión, entre remunerada y solidaria, que obedeciendo a criterios estrictamente administrativos oculta las dinámicas de la extensión e in-visibiliza sus resultados académicos y sociales.
La extensión como “Interacción e Integración” se constituye en una práctica social orientada y regulada por valores y motivaciones académicas que definen el vínculo del INTEP con la región. Dicho enfoque ha sido explicitado en los Encuentros de Extensión, donde:
- “ La extensión o la proyección social universitaria es parte sustantiva del quehacer académico y tiene por objeto establecer procesos continuos de interacción e integración con las comunidades nacionales, en orden a aportar en la solución de sus principales problemas, a participar en la formulación y construcción de políticas públicas y a contribuir en la transformación de la sociedad en una perspectiva de democratización y equidad social, regional, política y cultural.
- La extensión universitaria, cuya orientación trasciende cualquier finalidad rentística o asistencialista, se compromete en la conformación de redes académicas y sociales que permitan estrechar los vínculos entre la Educación Superior Colombiana y el sector estatal, los sectores populares, las organizaciones sociales, los gremios y el sector productivo, entre otros. Para ello propende por el fortalecimiento de la comunicación universitaria con el medio social, por la formación y capacitación de la comunidad, por el intercambio de experiencias y saberes, por la construcción de conocimientos específicos y pertinentes en los procesos sociales, por la asesoría y la transferencia de conocimientos y por la promoción, la divulgación, la circulación y comunicación del conocimiento científico, tecnológico, artístico y humanístico en la sociedad.”(Artículos 2 y 3 de la Declaración del 2do encuentro”
La interacción social en términos sociológicos hace referencia al intercambio dinámico del conocimiento cultural e histórico en un sentido dialógico entre los agentes sociales y supone por tanto la implicación activa de los participantes. Es decir, las acciones intercambiadas, consensual o conflictivamente, entre los agentes sociales. En este marco los procesos de extensión se circunscriben en espacios de comprensión de sentidos y significados de los escenarios sociales y de los sujetos que intervienen. Los agentes académicos y los diversos agentes sociales en un proceso de relación directa con las problemáticas sociales, dejan entrever la forma como ellos están interpretando el mundo. Es por esto que los procesos de extensión se constituyen en procesos de conversación hermenéutica. La extensión se constituye en traducción e interpretación, es transposición (traducción) de un lenguaje académico al lenguaje cotidiano y viceversa.
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Prácticamente, toda la actividad humana, en tanto que vida social, se constituye en actividad social; cada situación de interacción se define de acuerdo al bagaje simbólico que poseemos y que proyectamos in situ. En estos términos, se reconocen que los actores sociales como agentes activos de los procesos de extensión tienen el poder de intervenir en un curso de acontecimientos (Giddens :1976), y transformar algún aspecto de un proceso o acontecimiento.
En toda interacción subyacen tres elementos importantes a juicio de autores como Giddens: Su constitución con carácter significativo, como orden moral, y como operación de relaciones de poder. La producción de la interacción con carácter significativo depende sobretodo de la reciprocidad de la recepción del intento comunicativo, de tal manera que no se trata de una comunicación programada de significados establecidos. En este sentido, la dependencia del contexto debe ser considerada como elemento integral de la producción de significado. La constitución de la interacción como orden moral puede entenderse como la actualización de derechos. En tanto que la acción implica la aplicación por parte del agente social de “medios” para conseguir un resultado, el poder representa la capacidad de un agente para movilizar recursos para constituir dichos medios.
Entender la extensión como un pro ceso de interacción, conlleva entre otras cosas a señalar que:
- La extensión se desenvuelve dentro de tres campos interdepedientes: el institucional, el académico y el social. El campo institucional reconoce el complejo entramado y los variados procesos y recursos institucionales, normas y valores propios de las Instituciones de Educación Superior; el Campo Académico que reconocen los procesos y las intencionalidades en la construcción de conocimiento e integración con las otras funciones académicas; y el campo social, que recoge los diversos “contextos socioculturales” en los que la función desarrolla su acción.
- La extensión expresa la responsabilidad social de las IES (Instituciones de educación Superior) y una motivación ética de sus comunidades académicas, relacionada con la contribución a la comprensión y a la solución de los problemas del país en el ámbito nacional, regional y local, el aporte en la formulación de políticas públicas, el tratamiento de oportunidades y problemas concretos de agentes sociales y el desarrollo de diversas capacidades sociales que contribuyen a mejorar las condiciones de bienestar y equidad social, de calidad de vida, construcción de ciudadanía y convivencia democrática.
- La articulación de la competencia argumentativa y comunicativa con los planos éticos y políticos, sólo es posible en la superación de la acción instrumental y su conversión en razón práctica. (Malagón, 2003). Es claro que los vínculos de la universidad con la sociedad, en arreglo a sus fines, requieren de una comunidad académica crítica en la perspectiva de la formulación de políticas públicas que trasciendan las coyunturas gubernamentales. (Gómez, 1996)
- La extensión permite establecer un diálogo permanente entre los saberes especializados de la academia y los saberes y/o experiencias sociales , posibilitando una integración activa entre Centro Educativo Superior, las instituciones, el Estado, las organizaciones sociales y populares, el sector productivo, etc., y la generación de espacios colectivos, como expresión del fortalecimiento de lo público en la sociedad.
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